bálsamo karité, caléndula y polen
COSMETICA CASERA,  COSMETICA NATURAL

Bálsamo de Karité, caléndula y polen

Se acerca el invierno (¡qué pereza!), a mi no me gustan las temperaturas extremas, ni demasiado frío ni demasiado calor. El ideal son esas mañanas soleadas de primavera o esas tardes tranquilas de otoño. Pero donde yo vivo hace frío, y bastante. Con el frío mi piel se pone muy seca, especialmente en las manos, y lo que más me ayuda a calmarla es este bálsamo de karité, caléndula y polen. Sigue leyendo y te cuento cómo lo hago.

¿Para qué sirve un bálsamo casero natural?

Este bálsamo casero tiene una consistencia muy densa y untuosa, y una concentración de principios activos muy hidratantes para la piel. De hecho, con una pequeña cantidad obtenemos una gran hidratación. Lo mejor del ungüento de caléndula es que puede usarse para cualquier parte del cuerpo, desde los labios resecos, talones agrietados, o manos secas, incluso funciona muy bien en zonas con eczemas o psoriasis. Y además de todo esto, yo lo uso mucho con mi hija de 3 años, la caléndula es una flor extremadamente delicada y apropiada para los niños.

Bálsamo de karite, caléndula y polen
Bálsamo de karite, caléndula y polen

¿Qué ingredientes lleva mi bálsamo?

Vamos a conocer los ingredientes clave, más abajo te pongo la receta con las cantidades.

  1. Comenzamos con el macerado de caléndula en aceite de almendras. Esta parte es muy importante, la caléndula debe pasar unos 40 días en aceite para que éste absorba todas las propiedades. Para hacerlo, basta con poner en un recipiente de cristal ¾ partes de flores de caléndula secas y rellenar con aceite hasta cubrirlas totalmente. Debemos colocarlo en un sitio donde reciba luz solar, y dejarlo ahí unos 40 días, agitándolo muy a menudo, mejor si es cada día. Pasados los 40 días tienes que colar ese aceite, que es el que usarás en tu bálsamo. El aceite resultante de esta maceración está cargado de tocoferoles que ayudan a suavizar y calmar la piel. Además, tiene propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes.
  2. Seguimos con la manteca de Karité, uno de los ingredientes más hidratantes que existen. Está llena de nutrientes, sobre todo de vitamina A, que ayuda a revitalizar y calmar la piel.
  3. Y por último, el polen de abejas. ¿Lo habéis probado en la piel? ¡Hace maravillas! Como todo lo que viene de las abejas. El polen de abejas está cargado de aminoácidos que favorecen la regeneración de la piel, además de rejuvenecerla.

Receta de bálsamo de karité, caléndula y polen

bálsamo karité, caléndula y polen
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¿Cómo preparo mi ungüento de caléndula?

Pon al baño María la cera de abeja. Una vez disuelta añade la manteca de Karité, el macerado de caléndula y el polen de abeja. Remueve bien hasta que todo esté disuelto y bien integrado con una espátula. Una vez fuera del fuego añade la vitamina E y bate con una batidora. El polen de abeja es un poco difícil de disolver por completo y te quedará más homogéneo así. Para finalizar envasa tu bálsamo y déjalo enfriar.

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